Leo con satisfacción que Suiza niega por segunda vez la libertad condicional a Roman Polanski. Y mientras éste sigue en prisión, la Corte Helvética evalúa la demanda de los Estados Unidos de extraditarlo. Un proceso que podría llevar meses.No pocas fueron las voces progres las que se alzaron hace unas semanas para protestar por un supuesto linchamiento contra el "maestro" franco-polaco. "Es vergonzoso meter en la cárcel a un hombre de 76 años por un delito de corrupción de menores -único cargo que le imputa, hoy como ayer, la justicia californiana- cometido hace 32 años", decía Bernard-Henry Lévi en El País, el pasado 1 de noviembre. Y se queda tan ancho...
Lo vergonzoso, según el parecer de esta humilde opinadora, es que un delito de violación a una menor quede impune, y que encima se le rinda pleitesía a un violador y pederasta -nada de presunto porque en 1978 se declaró culpable y admitió haber abusado de la niña, pero se defendió afirmando que ella había consentido la relación-. Que otros directores como Almodovar suscriban un manifiesto apelando a su savoir faire como cineasta para no ser condenado, a mí personalmente me parece una broma de mal gusto. Aunque que vamos a esperar de un director de cine cuya obra más reconocida habla de la violación a una mujer en coma... O que actrices como Whoopi Goldberg suelten perlas como que "eso no puede considerarse una violación violación"... Ah bueno. Entonces fue una violación a medias y no sería tan mala.
Por muy Polanski que sea, este tipo violó a una niña de 13 años en 1977 y se largó de los Estados Unidos temiendo que le cayera una condena de las gordas. Que haya sufrido una infancia en el gueto de Varsovia, la pérdida de una madre en Auswitz o el asesinato de una esposa a manos de un fanático, no le exime de culpa. Porque la cosa no va sólo de Polanski; hay una niña, ahora mujer que es la verdadera víctima. Y porque por muy viejo que sea, por mucho que los años hayan pasado, el mal sigue siempre hay, sin haber prescrito.












